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Cirugía plástica mejora la autoestima PDF Imprimir Correo electrónico

 

La apariencia está directamente asociada al bienestar social y emocional. La cirugía plástica para corregir las orejas salidas o demasiado prominentes puede ser hecha en la infancia.

 

Los apodos vienen desde la niñez. Abanico, dumbo, azucarero, topo gigio. Sólo quien tiene orejas de soplillo sabe cuanto es difícil convivir con esos pseudónimos. En la última década, varios estudios evidencian que la apariencia física está directamente vinculada al bienestar emocional y social.

 

Las malas formaciones en las orejas generalmente afectan la autoestima del paciente. Especialistas aseguran que los problemas empiezan a partir de los 5 o 6 años, faja en que se inician las actividades escolares y los comentarios hechos por compañeros de clase pasan a incomodar el niño que se siente “diferente”,  discriminada del grupo.  La psicóloga infantil Maria Teresa Lopes, que actúa en el servicio social de una escuela particular de Salvador, testifica que en la mayoría de los casos el problema físico realmente afecta el desarrollo emocional e intelectual del niño.

 

”Cuando empezamos a investigar aquellos niños tímidos que generalmente tienen dificultades de comunicación y trato social, descubrimos que ellos se sienten muy mal porque son “diferentes”, explica la psicóloga. Según ella, ese incómodo puede interferir hasta en el desempeño escolar, principalmente, cuando los colegas empiezan con las jugarretas de apodos. “Ellos quedan extremamente avergonzados y pasan a excluirse del grupo”. 

 

Sin embargo, ese problema físico que generalmente origina daños psicológicos puede ser resuelto a través de la otoplastia, que es la cirugía plástica aconsejada para la corrección externa del órgano. También llamada de oreja en abdución, la oreja de soplillo es un deformidad vinculada a factores genéticos y características familiares y raciales, que actúan preponderantemente en los cambios de formatos. Por esa razón, la otoplastia normalmente es hecha para aproximar el órgano de la cabeza, corregir la forma y el “dibujo” de la oreja. 

 

El estudiante Marcus Vinícius Leite, 13 años, se hizo la otoplastia hace 3 años. Para el joven, la cirugía trajo un cambio radical de vida. El cuenta que durante su niñez sufrió mucho con los apodos y solo consiguió perder un poco de la timidez después de someterse al procedimiento. “Yo me irritaba tanto con los apodos que no quería ir al colegio. Era horrible, me sentía el peor y más feo de toda da clase. Hoy, gracias a Dios, puedo convivir bien con mis colegas y no sufro más con aquellos apodos horribles”, dijo el adolescente. 

 

Adultos también buscan corrección 


Aunque el público objetivado de este tipo de cirugía sean los niños entre 6 y 10 años, el procedimiento también es hecho entre adultos. Según el cirujano plástico y miembro de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica, Márcio Motta, el candidato a la otoplastia debe pasar por una evaluación clínica y laboratorial, para determinar si tiene condiciones de someterse a un procedimiento estético quirúrgico.  

 

El especialista agrega que en el caso de los adultos exámenes cardiológicos  pueden ser necesarios. “En la primera consulta, el cirujano evalúa el porte, la simetría, la consistencia y la forma de las orejas. Después, saca fotografías para posterior comparación. La anestesia puede ser local o general”, explica el cirujano, agregando que la elección del método, siempre de común acuerdo con el anestesista, considera el porte de la cirugía, las condiciones clínicas, psicológicas y la edad del paciente. “En general, los niños reciben anestesia general y los adultos, la local, con o sin sedación”, explicó. 

 

Motta esclarece todavía que los cuidados pos operatorios pueden variar de acuerdo con la magnitud de los procedimientos efectuados.  Según el, siempre habrá un hinchazo mayor en los primeros días, que a los pocos disminuye. Los puntos externos son retirados entre seis y ocho días y en general este es el tiempo suficiente para el paciente volver a sus actividades sociales y laborales. “Es importante resaltar que las alteraciones de cicatrización y acomodación de los tejidos en su nuevo local siguen por más algún tiempo. Por lo menos tres meses son necesarios para observar el resultado final del tratamiento”, señala el especialista.

 


 

 

 

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